TC 2000 – Promotoras, Noticias, Carreras, Autos

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El TC 2000, de visitante

Generalmente, cuando uno disfruta mucho un lugar, un filme o hasta un chiste y lo consume por segunda vez, el impacto es menor. El asombro decrece, la sorpresa disminuye, la gracia ya no es tanta. Aunque seguramente siguen gustando. Y esto pasa con el TC 2000 y su segunda visita a Curitiba, un escenario que, sin ser el principal de Brasil, bien puede ser parangonado con el propio Oscar Alfredo Gálvez, el máximo circo tuerca de la Argentina.

La categoría criolla volvió a este sitio donde un año atrás se maravilló con la organización y la infraestructura del escenario, y donde los locales se sorprendieron por lo avanzado de la tecnología en los autos ajenos. Una jornada impecable recibió aquí a un TC 2000 que, con menos sorpresa, continúa admirando las instalaciones. Y todo aquél que conozca en qué clase de reductos se desenvuelve el apasionante automovilismo argentino ha de entender por qué ese casi embelesamiento: un asfalto impecable, tribunas amplias y de cemento, una ancha calle de boxes y un palco arriba de cada uno de éstos, sanitarios más que suficientes, limpieza general. Características que escasean, cuando no están directamente ausentes, en nuestro país.

Claro que le falta algo al cuadro, al menos por ahora: la masividad y la fuerte pasión del público, rasgos que sí abundan en el vecino país -dicho esto mirando desde este lado de las cataratas-. Pero ésa es otra cuestión. Lo que más interesa a la categoría argentina es incorporar progresos y, según su presidente, Pablo Peón, viene haciéndolo. “Una de las flaquezas del año pasado fue la logística de traslado, aduana; ahora los equipos llegaron al autódromo el miércoles a la noche (hace doce meses, el de Oscar Fineschi arribó a las 5 de la mañana del primer día de actividad). En el 2005 mucha gente se arregló por su cuenta; ahora trajimos a Brasil unas 1600 personas”, comentó Peón. La charla derivó en la diferencia más ostensible que existe entre el automovilismo local y el albiceleste. Y Peón sorprendió con una sentencia: “Es un tema de dinero, pero pienso que el dinero que hay hoy invertido alcanza. Creo que la cuestión pasa más bien por reglamentar, dirigir, mantener y gerenciar que por el dinero. Podríamos tener, perfectamente, diez autódromos impecables en la Argentina; hay que tomar la decisión, fea, de dejar caer un montón”.

La cuestión es nítida: sacrificar cantidad en aras de la calidad. El ex corredor amplía su idea: “Lo que pasa es que la inversión no está reglamentada ni dirigida. Si costara muchísimo dinero homologar un autódromo para construirlo, tal vez no se instalarían tantos autódromos uno tan cerca de otro y tendríamos menos escenarios pero más recursos para desarrollarlos y mantenerlos. Si, por ejemplo, el gobernador de Misiones decide invertir en automovilismo, tiene que invertir en Posadas y en Oberá, estando uno a 80 kilómetros del otro, y así debe dividir los recursos. Si invirtiera en uno solo… en la Argentina, los recursos para tener diez autódromos excelentes están, lo que pasa es que queremos tener 25…”.

La idea está planteada. Y prende fuerte cuando uno está en un sitio que vive menos intensamente el automovilismo pero con escenarios dignos de recibir lo que la Argentina, hoy por hoy, no puede…

Los Stock Juniors vuelan sobre la pista
A los argentinos les llamó la atención la categoría Stock Junior: coches que son casi como de juguete: una jaula de chasis tubular proveniente de Estados Unidos cubierta por una sola pieza de fibra de vidrio, y un motor, de unos 120 caballos, de motocicleta.

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  1. Cristian octubre 5th, 2007 7:46 pm

    el tece2000 es a mortal

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